Autobiografía

Nací en el Hospital Universitario de los Andes el 25 de Junio de 1986.
Crecí en la urbanización Carabobo de la ciudad de Mérida, en el sector El Chama, un sector popular donde se puede jugar en las veredas y crecer sin mayores miedos.
Aprendí a montar bicicleta a los cinco años gracias a mi hermano Jesús, un diciembre luego de unas vueltas y caídas logré sostener el equilibrio sobre aquella bicicleta azul que amablemente compartió conmigo hasta que mi madre pudo comprarme una el año siguiente. Desde ahí amo andar en bicicleta y lo haría siempre si fuera posible. A escribir aprendí en mi casa, en la escuela iba a jugar (digo yo). Mi tía Ruth me leía por las noches y en la escuela alguna vez escuché "El viejo y el mar".
A los siete años me caí de una platabanda mientras jugaba fútbol, pero sólo me partí un brazo. El tío "Chicho" me llevó hasta el hospital donde enderezaron los huesos y me pusieron mi primer yeso. Al mes, una semana después de retirarme el yeso, metí la mano en la rueda de una bicicleta y volví a partirme el mismo brazo, obteniendo dos meses más con yeso. El resultado final fue una letra ilegible por los próximos años.
Alguna vez me peleé con un niño porque Jesús le robó un beso a su hermana. Muchas veces me peleaba con él mismo por muchas cosas que ahora no recuerdo bien. Muchas veces dije vulgaridades, malas palabras, maldiciones y sigo haciéndolo. Hicimos ruido en la vereda y veredas contiguas mientras jugábamos. Contamos chistes "obscenos" en la escalera, no los entendíamos bien pero estaban prohibidos así que eran graciosos.
Solía escaparme de la casa para jugar en la cancha y mi madre me tuvo que buscar, correa en mano para educarme. No era fácil pero era bastante tranquilo.
El mundial de Francia 98 nos dejó las calles encendidas de futbol y practiqué todo lo que pude, con un equipo de la calle de 2, conocimos a "El Mono" Rivas y jugamos en el grupo C de la escuela de la AEULA en el estadio de La Arenita, en Santa Juana.
Con bicicleta y futbol pasé la adolescencia hasta que me alcanzó la crisis adolescente y me refugié en la biblioteca pública contigua a mi vereda. Comencé a escribir indiscriminadamente y sin darme cuenta me sumergí en el mundo al que pertenezco desde entonces.
Desde el 2004 vivo en Coro, ciudad que me recibió con un taller de poesía de la mano de Juan Calzadilla en uno de sus espacios más llenos de magia: la Casa de la Poesía. Me enamoré de Jenifeer en esa casa y siempre estaré agradecido.
Comencé a estudiar educación mención lengua y literatura. Conocí mucha gente e hice amigos y fundé con ellos el Grupo Musaraña, una noche de lluvia en la plaza Falcón de esta ciudad en el año 2005. Hicimos tertulias y bebimos cervezas en la Terraza de Raduno, nos sentamos en el Museo de Arte Coro y las reuniones las hacíamos en el Paseo Talavera y la Casa de la Poesía. Surgieron los proyectos, la hoja poética "Madriguera", más adelante la revista "Cubile" y el libro de cartón "Antología de la cueva".
Todo lo demás está escrito ya. Llegué aquí caminando y saldré de la vida con los pies por delante, mientras tanto seguiré caminando.