El primer "carro" del año


Así llegaba el primer "carro" del año. Poco menos de un mes de búsqueda en internet había pasado, entrando a diario, haciendo las llamadas respectivas y cruzando los dedos para que el precio estimado se mantuviera por lo menos cercano a nuestro bolsillo. Un precio que pudiéramos regatear, que sin ánimos de desmejorar la compra la pusiera a nuestro alcance. Pero todo era imprevisible. Día a día los precios subían como por arte de magia.
El seis de diciembre ya teníamos un volks ubicado en mi ciudad justo en el límite de nuestros ahorros. Tres años de pacientes ahorros para llegarle al precio de un escarabajo. Lo cuento además para compartir lo aprendido.
La verdad el precio me pareció excesivo al principio, después de un par de días llamando y revisando otras opciones había cambiado de opinión, sin embargo no tenía sentido, tanto esfuerzo reuniendo estos años para solo poder pagar un pequeño escarabajo rojo, con fallas mecánicas y desgastado de latonería.
Definitivamente nuestra vida está llena de romanticismo: la editorial doméstica, la biblioteca del baño, la bicicleta para ir al trabajo, cosas así. Pero esto de acumular dinero para tener la posibilidad de moverte en tu propio carrito y que solo puedas llegar a comprar un volks, es como demasiado romance.
Al final, luego de consultarlo y con la idea de que el precio era excesivo, decidimos revisar el escarabajo, darle una oportunidad de entrar a nuestra vida, así que llamamos nuevamente pero era demasiado tarde, ya se había vendido. Apenas dos días habían pasado y este escarabajo era asunto del pasado.
Con el paso de los días, encontramos otras opciones -ya no en mi ciudad- pero se iban vendiendo una tras otra y sin pausa. Aparecían nuevos escarabajos y al cabo de unas horas ya era tema concluido.
Nunca pensé que el mercado automotriz se moviera así en un país en quiebra, según todos los analistas internacionales que salen por Globovisión y entrevistan en El Nacional. Una verdadera contradicción, ni hablar de la guerra económica, el acaparamiento (que es como pegarle la mamá) y la especulación.
Al fin, llegando ya el fin del año, apareció de nuevo uno de los escarabajos más agradables publicados días atrás: Un Súper Escarabajo negro con tapicería roja se vendía cerca del límite de nuestros ahorros. Luego de una breve conversación con el dueño, quedamos convencidos que éste era el indicado, aunque estuviera a cinco horas de distancia. De manera que acordamos reunirnos en enero, permitiendo a cada uno disfrutar sus días libres.
Para la fecha ya había descargado varios libros sobre volkswagen escarabajo y aproveché para leer varios capítulos. Me emocioné revisando a varias horas del día las fotos de la publicación. Contemplaba las horas esperando que llegara el momento de viajar a buscarlo. Leí una y otra vez el capítulo sobre ¿Cómo conducir un Volkswagen? y que comienza diciendo Por supuesto, con amor.
Pero hoy, escasas dos horas para que termine el día, acaba de llegar el mensaje: Mañana no creo que pueda cerrar la venta, estoy con mi familia fuera de la ciudad. Así llegó el primer "carro" y el primer cambio de planes del año. Tocó cancelar el viaje y programar para días después, con la esperanza de que todo sea para bien.