La mejor línea editorial:

“Creo en la palabra del otro” 

Hace unos años Gilmer Contín me pidió un texto sobre mi experiencia en la edición. En lo particular me gustó, por eso comparto con ustedes estas palabras que fueron publicadas en el suplemento literario Letra Viva del diario Nuevo Día.
Debería comenzar diciendo que nunca como ahora se ha contado con una verdadera libertad de expresión, y esto es importante que lo señale. Porque es increíble que vivamos en un país donde ya no se encarcela gente por pensar distinto o por decir lo que piensa, como señalara en otros tiempos Domingo Miliani.
Se abren debates públicos, se hacen todo tipo de acusaciones sin presentar pruebas y aún así nadie es llamado a asistir a un juzgado, ni por acusar ni por emitir una opinión y esto ha ocasionado que la gente se sienta libre de expresarse, desee hacerlo y efectivamente lo haga. Recuerden que venimos de ser un pueblo sin voz a asumir que el poder reside en el pueblo, y esto es un cambio de ciento ochenta grados en la expresión del pueblo.

Cuando comencé a escribir, fue para mí entrar a una orfandad que ignoraba. Cuando un músico comienza a tocar consigue fiestas familiares, escolares y sociales donde puede expresarse, pero para un joven escritor no es tan fácil llegar a una fiesta o a un evento social y comenzar a hablar de lo que piensa, lee o escribe. De esta forma me fui acercando a otros escritores para sentirme más cómodo pero cuando lo hice encontré que dentro del “gremio” –podría llamarse así- también existe esa orfandad. Por esto conformamos el grupo literario Musaraña desde el 2005 y hasta la fecha, creo que para ganar confianza y atrevernos a hacer cosas.

Allí comenzó mi interés por publicar y debo decir que es una de las cosas que realmente me hacen muy feliz. Contribuir con la construcción del país desde el encuentro de las opiniones, el debate. Formar parte de ese momento de felicidad plena de un escritor cuando ve por primera vez su libro publicado con dignidad y respeto, es algo que definitivamente no tiene precio para mí. Por eso publico.

Desempeño editorial

Mi trabajo como editor es servir de vínculo entre el mundo del escritor, la imprenta y el mundo del lector. El editor, para mí, es un comunicador y esa es su primera característica: publica para comunicar. Como editor soy el encargado de darle forma a lo que publico para que llegue al lector que le corresponde de la mejor forma posible, desde luego respetando al escritor y al lector e interviniendo para que la comunicación sea efectiva. Pero además de estar inmerso en la labor editorial de preparar los libros que van a la imprenta, también me he desempeñado como hacedor de libros desde la impresión hasta el acabado, y luego promotor y hasta vendedor de esos libros.

Sumado a eso están los proyectos editoriales, que son la otra cara de la moneda. Cada proyecto editorial marca sus líneas de acuerdo a lo que busca y el editor se adapta a ellas. Por ejemplo la línea del Diario Nuevo Día responde a brindar espacio a las comunidades para que se expresen y muestren lo que hacen, y esa corresponsabilidad social forma parte de su línea editorial a la que sus editores deben responder, eso es lo que el mismo diario denomina “periodismo que integra”.

Creo en la palabra del otro, por eso como editor busco que los escritores participen y se expresen. Mi interés como editor es que los escritores tomen la palabra, por eso me involucro con proyectos que avanzan en esa dirección, que son incluyentes y participativos. Esa es parte de la línea editorial de Ediciones Madriguera, y ahora estoy trabajando con la Imprenta Regional del Ministerio del poder popular para la Cultura, porque la inclusión y la participación también son parte de la línea editorial de este proyecto.

Entre el antes, el ahora…

En el caso de Falcón, las propuestas editoriales tradicionalmente han venido gestándose con el auspicio de algún ente gubernamental o educativo. Lo innovador de Ediciones Madriguera como editorial regional es eso, que propone la producción de libros a partir de la autogestión y no del subsidio, lo que siempre ha marcado el ciclo de vida de las propuestas editoriales tradicionales: cuando se acaba el subsidio, muere.
Sin embargo, conociendo la historia editorial de Falcón, encuentro necesario mencionar instituciones como el Consejo Legislativo, la Universidad Francisco de Miranda, el Iutag y la Gobernación del estado como las principales editoras entre los años 50s y 90s. Por otra parte la empresa privada no tiene marcada presencia en este campo, sólo Cementos Caribe y Corpoven figuran como las empresas auspiciantes de publicaciones entre los 70s y 90s.

Pero la mayor parte de los libros en la región viene de manos de los propios autores y experiencias privadas dignas de señalarse, como las Ediciones Del Cerro y la Biblioteca de Autores y Temas Falconianos, además de colecciones como los Cuadernos de Difusión de la extinta Asociación de Escritores de Venezuela y la también extinta colección Libros Blancos del Incudef.

Sin contar desde luego los libros de la Imprenta Regional del Ministerio de la Cultura que viene produciendo libros desde el 2007, la labor de la Editorial Nuevo Día y su iniciativa de publicar libros, la Editorial Miranda, Ediciones Madriguera, Falcón Total o la Imprenta Omar Hurtado, que forman parte de las editoriales más activas actualmente en la región. A mi criterio estas son las propuestas destacables en este recuento histórico-editorial.

…y el después


En cuanto al futuro de las ediciones en la región, considerando que la historia del país se ha partido en un antes y un después, es muy probable que se siga avanzando en la formación de unidades de producción editorial alternativas, comunitarias e independientes que respondan a las necesidades expresivas de colectivos sociales, de pescadores, campesinos, deportistas, pintores, artesanos, por ejemplo.

Igualmente considero que existe una conciencia sobre el valor del libro como arma de construcción masiva, como lo demuestra el estudio más reciente del Cenal sobre el comportamiento lector en Venezuela. Y que lo mismo están surgiendo escritores en todas las latitudes del estado, porque el pueblo está tomando la palabra, está expresándose, también seguirán surgiendo propuestas editoriales, ahora también con el uso de los blogs, las redes sociales y las revistas virtuales, experiencia que sigue y seguirá creciendo en la región falconiana.