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OCHENTA GRADOS DE CALOR

Pintaré círculos concéntricos en esta ciudad
ahora nadie está esperando nada
ya no creen y no hay mesías que nos salven.
El cachorro no creció y se orina en la cama,
los viejos cocoteros no pasaron de palmeras,
los carpinteros ya no picotean ningún árbol,
los flacos se quedaron enredados como alambres
y les veo de vez en cuando para saber qué tan complicados están;
casi todos encontraron buenas tetas
y pasan sus días chupándolas sin sudar.
¿Qué hacer?
Un viejo de barbas colosales nos diría tantas cosas
pero él también pasó
y pasaron los otros poetas luminosos.
¿Qué hacer?
Y este silencio se adueñó de las calles
y lo tenemos impreso en los huesos
entonces las palabras son canto de grillos
porque no hay más qué decir a este coro de chicharras.
Y si estamos completos
entonces nadie entenderá la noche de perros cojos y jazz,
porque alguien ha de llegar con uranio y plutonio
para romper todo de una vez y el silencio que es nada
que huele a serpientes y perros remojados.
Pintaré círculos concéntricos en esta ciudad
porque nadie espera nada y es bueno el tiempo para acabar con todo,
luego no habrá ni después ni mañana
pero reinará la poesía a ochenta grados de calor.

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Pies hermosos

Mario Benedetti La mujer que tiene los pies hermosos
nunca podrá ser fea
mansa suele subirle la belleza
por totillos pantorrillas y muslos
demorarse en el pubis
que siempre ha estado más allá de todo canon
rodear el ombligo como a uno de esos timbres
que si se les presiona tocan para elisa
reivindicar los lúbricos pezones a la espera
entreabir los labios sin pronunciar saliva
y dejarse querer por los ojos espejo
la mujer que tiene los pies hermosos
sabe vagabundear por la tristeza.

Regresando a la escritura

Ese empeño personal en comenzar un texto nuevo con tanta regularidad haciendo imposible la culminación del texto en el que estoy trabajando ahora, es lo que me motiva a escribir esta nota.
Valga pues señalar desde un principio que es una nota resentida para que, quien pueda sentirse ofendido, deje de leer de inmediato y sintonice otro canal, a fin de cuentas, todos tenemos cable.
Para escribirla por ejemplo debería comenzar divagando sobre la terrible idea de verla publicada en mi blog o enviársela a algún amigo que pueda responderme con franqueza. Esa lucha permanente entre el ego y la menuda certeza de no haber escrito nada que realmente valga la pena. Este diálogo permanente entre la almohada y el inodoro, entre el transporte público y el techo del trabajo.
Un monólogo más bien entre la palabra que se diluye entre una tarea y otra, en el penoso afán de dejarla pasar porque al parecer hay cosas más importantes o temo herir a alguien.
Alguna vez César me decía que si se dejaba pasar…

No se estacione

Disponible en la red de Librerías del Sur en Venezuela.

© Ennio Tucci
© Fundación Editorial El perro y la rana, 2009
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Hecho el Depósito de Ley
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ISBN 978-980-14-0972-4

Todo el poema contra Ustedes
A nuestros burócratas endógenos
Ustedes y su ego no caben ya en ninguna parte Ustedes sistematizan los saludos sus besos son como contratos siempre limitan las libertades Ustedes jamás bajan la mirada nunca nos ven a los ojos Ustedes nunca rompen un plato eso lo dice el título que llevan a cuestas suelen saltar por encima de los demás como otros pero exigen orden en la fila que les corresponde atender Ustedes trabajan…